La generación eléctrica a partir de combustibles fósiles sigue siendo, en muchas regiones de México, la principal fuente de emisiones de dióxido de carbono. Eso convierte a las centrales termoeléctricas en un punto crítico: reducir sus emisiones no es solo una meta ambiental, sino una necesidad para la salud pública y para cumplir objetivos climáticos. El estudio que analizamos propone y evalúa una alternativa tecnológica concreta para reducir esas emisiones y plantea cómo podría implementarse a partir de datos reales de inventarios nacionales.
🔎 El problema: CO₂ que sale de lo que nos da luz
En lugar de debatir desde lo abstracto, los autores presentan una alternativa tecnológica concreta (diseñada con datos locales) que permite mitigar emisiones en plantas ya existentes. El enfoque combina ajustes operativos y la incorporación de tecnologías de captura/gestión de contaminantes que, en conjunto, reducen la carga de CO₂ que llega a la atmósfera. Es una solución que prioriza la viabilidad técnica y el uso de información de inventarios nacionales para priorizar plantas y corredores donde la intervención tendría mayor efecto.
⚙️ ¿Cómo funcionaría en la práctica?
La estrategia propuesta contempla varias líneas: optimizar combustión para quemar con mayor eficiencia, mejorar el control de procesos (menos pérdidas térmicas), y añadir sistemas que recuperen o capturen parte del CO₂ generado. Al combinar estas medidas, la planta no solo emite menos, sino que puede operar con mayor eficiencia y menor consumo de combustible por unidad de energía producida. Los autores usan datos del registro de fuentes renovables y reportes anuales para estimar el impacto potencial por planta y por región.
📈 Beneficios esperados: Ambiente y operación
Implementar la alternativa tecnológica muestra dos beneficios claros. Primero, menor emisión de CO₂, con efectos positivos en la salud urbana y en la huella climática del sector eléctrico. Segundo, mejoras operativas: mayor eficiencia térmica y posible ahorro de combustible, lo que a la larga puede traducirse en menores costos operativos. La propuesta no busca reemplazar plantas de un día a otro, sino hacer la operación existente más limpia y eficiente.
🧭 ¿Qué se necesita para dar el salto?
La propuesta técnica es sólida, pero su implementación exige voluntad institucional, financiamiento y priorización basada en datos. Los autores señalan la importancia de usar inventarios de emisiones y reportes anuales para seleccionar las plantas con mayor impacto potencial. Además hacen falta incentivos regulatorios y esquemas de corresponsabilidad (operadores, gobierno y posibles financiamientos verdes) para que la inversión sea atractiva.
🔎 Actuar sobre lo que ya existe, con visión de futuro
Aunque la transición a renovables es la meta final, no podemos olvidar que muchas centrales termoeléctricas seguirán operando en la región por años. Trabajar en reducir sus emisiones hoy (con soluciones técnicas viables y focalizadas) es una forma rápida y eficaz de mejorar la calidad del aire y bajar la huella de carbono del sector eléctrico. El artículo que vimos demuestra que, con datos y tecnología adecuados, México cuenta con alternativas reales para empezar a maquinar ese cambio.
Ingeniero en Energías Renovables
Dylan Magallanez
Referencia;
Procopio, M. N., FLORES, V. M. Z., MAGADAN, E. O. C., & BECERRO, A. T. (2025). Una alternativa para mitigar emisiones de CO2 en centrales termoeléctricas de México. Inventio, la génesis de la cultura universitaria en Morelos.